lunes, 26 de mayo de 2008

GARCIALO DE LA VEGA

1536: la Égloga III
Carlos y su ejército marchan hacia Milán y son recibidos con fiestas en Florencia. Allí debió de comenzar la Égloga III, que prosigue durante la campaña de Provenza.
"Entre las armas del sangriento Marte,do apenas hay quien su furor contraste,hurté de tiempo aquesta breve suma,tomando ora la espada, ora la pluma"...
Su ánimo es ciertamente pesimista:
"Mas la fortuna, de mi mal no harta,me aflige y de un trabajo en otro lleva;ya de la patria, ya del bien me aparta,ya de mi paciencia en mil maneras prueba".
La Égloga III trata de cuatro ninfas, que en la orilla del Tajo tejen sendos tapices: Filódoce (Orfeo y Eurídice), Dinámene (Apolo y Dafne), Climene (Adonis) y Nise (Isabel Freire). El paisaje de Toledo adquiere categoría de paisaje mitológico:
"Pintado el caudaloso río se vía,que, en áspera estrecheza reducido,un monte casi alrededor ceñía,con ímpetu corriendo y con ruido;querer cercarlo todo parecíaen su volver, mas era afán perdido;dejábase correr, en fin, derecho,contento de lo mucho que había hecho. Estaba puesta en la sublime cumbredel monte, y desde allí, por el sembrada,aquella ilustre y clara pesadumbrede antiguos edificios adornada"...
Pero en Florencia está apenas una semana. El emperador lo manda a Génova con un mensaje para Andrea Doria. Le lleva la comunicación de los planes del emperador, consistentes en que el grueso del ejército atacará por Italia y una parte entrará en Francia por Luxemburgo para distraer la atención de Francisco I y amenazarle París.
A su regreso junto al Emperador, Garcilaso es nombrado maestre de campo y capitán de un tercio de 3.000 soldados españoles, a los cuales marcha a esperar a Génova, pues vienen de Málaga en 25 galeras. El objetivo es conquistar Marsella para, desde allí, controlar el Mediterráneo. Garcilaso forma parte de las fuerzas que ponen asedio a Marsella, pero éste no llegará a realizarse. Después de un mes faltan las vituallas a causa de la estrategia de "tierra quemada" que aplican los franceses.
El último documento que tenemos de Garcilaso es una carta que envió el Duque de Alba al emperador –con Garcilaso de correo–, contándole la muerte del general Antonio Leyva. Cuatro días más tarde recibiría Garcilaso una herida de mortales consecuencias

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